viernes, 21 de noviembre de 2008

CUARTEL TERRITORIAL SIN BASE PERSONAL

Al hilo de la reciente entrada relativa al sustento, al sustrato, a la base personal de los cuarteles principales de las armas de la nación, se desea proponer un apunte más.
Como se explicó, los cuatro cuarteles principales de nuestro escudo nacional, Castilla, León, Aragón y Navarra, fueron originalmente armas portadas verdaderamente por los reyes de esos territorios. Se trata, en consecuencia, de armas de base personal que concluyeron representando el territorio sobre el que el rey reinaba.Pero el cuartel entado en punta, el que representa al último reino incorporado a la nación española carece de ese sustento personal. La Granada heráldica no fue portada por rey alguno como armas propias. Antes de ser añadido este emblema a las recién creadas armas, que hoy consideraríamos nacionales, por Isabel I, la católica, ya se había ostentado sobre un escudo con un simbolísmo de empresa, es decir como deseo materializado en un motivo heráldico, un deseo de conquista de un teriritorio que culminaría la epopeya de la reconquista.

Fue en tiempos del rey Enrique IV, el impotente, Trastámara.

Este buen rey, hoy tenido por pelele solamente por aquellos que incurren en ignorancia culpable, trajo por armas, además del obligado por herencia, cuartelado real, un sembrado de ocho granadas de oro, rajadas de gules, en campo de sinople. No hay que olvidar que es este un tiempo de virulenta moda heráldica. La sociedad toda, merced a un cambio climático favorable, ahora tan de moda, y a un incipientemente desarrollo industrial, gozó de horas de ocio, antes imposibles, que se llenaron en buena medida, con el abaratamiento del papel, con la lectura de, sobre todo, novelas de caballerías que concedían mucha importancia, la debida, a la heráldica de los personajes.

Esto hizo que hasta el rey tomara conciencia de que podía tener armas diferentes de las recibidas en herencia, bajo el subterfugio, hoy tan real, de considerar que más representaban al reino que al propio rey.

Y las armas que por empresa, por deseo no cumplido, tomó el rey don Enrique fueron las que representaban la granada heráldica.Su hermana y heredera, Isabel, tras conquistar el reino moro del sur añadió el entado en punta como representación del fin, de la conclusión de la tan deseada reconquista. Pero ese emblema era el único y aun hoy lo es, que no tenía sustrato, soporte, base personal. Los reyes moros de Granada, al igual que los de los reinos cristianos, portaban armas desde el siglo XI. Pero sus armas no se cargaban de la granada, sino que eran estas:Se desconoce exactamente el significado del texto que expresa, en letras moras de gules, la banda de oro, pero recordamos haber leído en algún lugar que se trata de una cita del Corán de tono, lógicamente, religioso.

En consecuencia, se concluye que de los seis cuarteles de nuestro escudo nacional, cuatro de ellos, los principales, representan territorios cuyos reyes privativos embrazaron, portaron esas armas. Armas que en un momento determinado pasaron a ser consideradas de carater territorial. Por el contrario, el cuartel de la Granada carece absolutamente de base personal. Posee únicamente un carácter territorial y de empresa lograda, de meta alcanzada.No se ha propuesto en esta entrada nada del sexto cuartel de nuestro escudo nacional, que sí posee una base personal, el rey de Francia.